Cuando llueva, abrí las ventanas.

by Maria Fernanda Rey
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Por lo general, uno tiene la costumbre de cerrar las ventanas apenas llueve. Es un error cometido por muchos, si bien llueve en una época como que no hace frío, se puede aprovechar en abrir por lo menos unos minutos las ventanas.

La lluvia tiene el efecto de oxigenar y por lo tanto purificar el aire de nuestro hogar o lugar de trabajo. Nada funciona mejor que la lluvia para limpiar los ambientes contaminados de nuestras ciudades. Las gotas de lluvia recogen y retiran las partículas contaminantes haciendo desaparecer las nubes de contaminación. Gracias a ello podemos respirar aire mucho más oxigenado cuando llueve y tras la lluvia.

Otro efecto benéfico de la lluvia en nuestro ambiente interior es el agradable aroma que nos regala. Todos lo hemos olido. Poco tiempo antes de que se desate una tormenta lo sentimos. Es un olor metálico muy característico. Y entonces lo decimos sin ninguna duda: “Va a llover”.

Este olor tan especial proviene del ozono. Esta molécula siempre está presente en la atmósfera, pero su concentración en las zonas bajas aumenta en los días de tormenta. Sucede porque los rayos favorecen su formación. La lluvia, el agua elemento purificador, que limpia, arrastra todo o malo.

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