Dejar de fumar solo o con ayuda de un especialista: ¿Cuál tiene más chances de éxito?

by Maria Fernanda Rey
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En la dura tarea de dejar el cigarrillo, las personas que fuman encaran diferentes estrategias: algunas establecen un “Día D”, otras van reduciendo progresivamente el número de “puchos” diarios, hay quienes recurren a parches, chicles, entre diversos recursos. Es que el camino es muy personal. Pero hay un aspecto clave que divide en dos el universo de quienes están decididos a abandonar el tabaquismo: los que encaran el desafío solos y aquellos que buscan ayuda profesional para lograrlo.

Según una encuesta realizada en forma telefónica a casi 3.500 mayores de 16 años de todo el país, 6 de cada 10 fumadores (60,7%), en caso de decidir dejar de fumar, lo harían por su cuenta, apostando solo a su voluntad personal.

La afirmación surge del Estudio de Opinión sobre hábitos y tabaquismo en tiempos de cuarentena, llevado a cabo por la Consultora Julio Aurelio-ARESCO a pedido del Centro de Investigaciones de Enfermedades No Transmisibles (CIENTA) en junio de 2020 y produjo la preocupación de los especialistas, ya que las mayores probabilidades de éxito están asociadas al acompañamiento profesional.

Sin embargo, es bastante habitual que la gente lo intente por su cuenta: las estadísticas históricas de consulta médica para la cesación tabáquica se encuentran por debajo del 10%, tanto a nivel local como internacional.

Entre otros comportamientos, el 8,6% manifestó que utilizaría herramientas como grupos de autoayuda, el 13,3% recurriría a medicamentos, chicles o parches, el 7,2% a terapias alternativas y el 4,3% utilizaría el cigarrillo electrónico como paso intermedio (una alternativa no inocua y que también se asocia a daños a la salud).

Entre los fumadores que participaron en la encuesta, solo un 30% intentó dejar el cigarrillo, pero sin éxito; un 48.1% lo pensó, pero no lo intentó; y un 14.5% ni siquiera lo intentó. En cuanto al tipo de cigarrillo, 8 de cada 10 (82%) consumieron el cigarrillo tradicional a combustión, 7,4% cigarrillo electrónico, 2,7% ambos y otros el 5,6%.

Pedir ayuda, más efectivo

En opinión de los especialistas, en general el porcentaje de personas que deciden pedir ayuda con los profesionales es muy bajo, y seguramente ello contribuye a que se sucedan múltiples fracasos en los intentos antes de alcanzar el objetivo. “Los valores aportados por los participantes de la encuesta están en línea con lo reportado por los expertos en cesación tabáquica, y eso genera un desafío porque seguramente el mensaje no está llegando como debiera y muchos fumadores por desconocimiento o falta de confianza en el abordaje médico del tabaquismo, no recurren a sus servicios”, manifestaron desde CIENTA.

Desde el Ministerio de Salud subrayan que un escaso número de fumadores logra dejar de fumar por sus propios medios, una vez que tomó la decisión. “Si esto no es posible, la consulta con un profesional de la salud mejora ampliamente la probabilidad de dejar de fumar. Éste puede ofrecer terapia cognitivo-conductual con o sin medicación”, señalan desde la cartera sanitaria.

Y añaden: “Si bien algunas medicaciones se venden sin receta, no se recomienda el tratamiento aislado sin el apoyo profesional ya que el mismo normalmente no funciona tan bien como cuando existe un apoyo profesional asociado”.

“La adicción al cigarrillo de combustión es muy fuerte, y al momento de evaluar un abordaje de cesación tabáquica todas las estrategias y recursos disponibles deben ponerse sobre la mesa y evaluar en conjunto, paciente y médico tratante, la que mejor se adapte a las características de cada individuo. Sin embargo, si la gente no se acerca a pedir ayuda e inicia cada proceso por su cuenta apelando exclusivamente a su voluntad, les priva a los profesionales de ofrecerle asistencia y un abanico de recursos disponibles en la medicina actual”, afirmó en la misma línea la licenciada Florencia Morales, del equipo de Sociología de CIENTA.

El relevamiento reportó un nivel de tabaquismo en 1 de cada 5 encuestados (20,8%), valor que se corresponde con los resultados arrojados por la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018), en la que se muestra una prevalencia de tabaquismo del 22,2% en los mayores de 18 años, una de las tasas más altas en la región. El consumo de cigarrillos electrónicos -que no está autorizado en el país- es muy marginal, alcanza al 1,1%, aunque preocupa especialmente su creciente difusión entre adolescentes y jóvenes.

En Argentina, cada año mueren 44.000 personas por causas vinculadas al consumo de tabaco, que está directamente relacionado con la aparición de muchas enfermedades, fundamentalmente: distintos tipos de cáncer (de pulmón, laringe, faringe, riñón, hígado, vejiga, entre otros), enfermedades cardiovasculares (infartos, ACV, aneurismas), enfermedades respiratorias (bronquitis crónica, EPOC, e infecciones respiratorias reiteradas. /Clarín

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