El club de “los frascos de la felicidad”.

by Maria Fernanda Rey
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Hace 3 años Sonia Zecler tomó una idea que vio en Facebook. De manera recurrente aparecía una imagen con una iniciativa: llenar un recipiente con las cosas buenas que iban sucediendo en el día a día y abrirlo para leer esos los mensajes al finalizar el año.
Es por ese motivo que decidió llevarlo a la práctica. “Algo tan simple como llenar un frasco con
papeles con algo que te hizo bien y te llenó de felicidad“, nos contó Sonia.

Y así fue cosechando adeptos aunque también gente que desconfía de sus buenas intenciones. Piensan que “vende algo”, pero esto no es así.
“El primero se lo regalé a una vecina, a quien le gustó mucho la idea y empezamos a replicarlo. No solamente es algo lindo, gratis, sino que está fuera de la política y la religión y además contribuye a cuidar el medioambiente porque hacemos reciclado de estos envases”.

“Luego del primer frasco me propuse ir por mas, juntar los 10 primeros, prepararlos y regalarlos así que les pedí a mis amigos que me juntaran estos recipientes, y cuando los tuve, me fui al Parque España con un parlante y empecé a contar esta idea a quienes pasaban por allí. En Roca y el Río les decía a quienes quisieran escuchar: lo bueno es silencioso, lo bueno no se escucha y siempre escuchamos lo malo. Como decía Facundo Cabral: una bomba hace mucho más ruido que una caricia pero por una bomba que destruye hay millones de caricias que construyen la vida”, manifiesta.
Su única motivación es esta. Y en ese sentido creó un grupo en Facebook para que la gente se sume: Club Frascos de Felicidad.
“Les pido que se unan porque necesitamos menos violencia, menos agresión, más amor y más frascos de felicidad, ya que cada vez somos más los que hacemos esto, y sobre todo en este año 2020, poder recordar, más allá de la pandemia, los momentos lindos que hemos vivido, porque siempre hay algo bueno que contar”.
Y esto no termina aquí. Una vez finalizada la pandemia a Sonia le gustaría organizar una “fiesta de la felicidad”, simplemente “para contar cosas buenas, que haya música, que haya karaoke, y actividades para que todos estemos bien”, finaliza.

La voz de Sonia transmite alegría, pese a vivir situaciones complejas de salud, encontró en esta actividad una vía de escape hacia el bien y la alegría.

Sonia entregando un frasco de la felicidad en la puerta de un supermercado de Rosario.

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