MUERTO ANTES DE NACER: “EL ESQUELETO DE PICHINCHA”.

by Maria Fernanda Rey
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La pregunta es tan recurrente al igual que su respuesta. -¿Alguna vez funcionó algo en ese edificio?
-No, siempre estuvo abandonado.
Estamos hablando del edificio situado en la esquina de Ovidio Lagos y Güemes.

Desde hace más 30 años está abandonado, nunca se pudo vender, y las historias sobre su origen, motivo de abandono y hechos extraños en su interior lo hacen sin duda un punto llamativo y un tanto enigmático del barrio Pichincha.

Formalmente, el edificio de cuatro pisos pertenece desde 1987 al Instituto Autárquico de Obras Sociales (IAPOS).
Fue adquirido durante el gobierno de José María Vernet para instalar oficinas de esta dependencia.

Sin embargo, el edificio nunca fue ocupado y hace desde más de 30 años está abandonado, sucio, destruido, con todos los vidrios rotos y varias leyendas en su interior.

¿Qué tiene de malo el edificio?
Muchos rumores se corrieron en el imaginario colectivo acerca de las razones de su desocupación perpetua.
El informe oficial dice que tenía fallas estructurales graves. No estaban dadas las condiciones de la construcción para aguantar el peso de las oficinas de la obra social.
Es más, el subdirector del Iapos insistió en que “un informe que tiene ocho años certifica que la estructura no resistiría el peso”, y señaló que actualmente dentro del edificio “no hay absolutamente nada”. Aunque hubo varios intentos de venta, ninguno llegó a concretar la operación y hubo extraños incendios de por medio.

EL COMIENZO DE SU ¿MALDICIÓN? Y MITO
En uno de esos intentos, en el año 2000, cuando tenía una ocupación parcial como depósito y archivo de papeles y dos días después de conocerse la puesta en venta, un extraño incendio en el hueco del ascensor consumió los biblioratos y remesas de expedientes archivados desde hacía más de diez años.
Días después otro misterioso incendio, sin causa ni explicación aparente, volvió a sacudir su estructura.
Nunca se pudo comprobar a ciencia cierta que fue la causa de esos incendios, las autoridades sospecharon de algún tipo de sabotaje pero nunca se pudo comprobar esta teoría ni encontrar culpables.
A partir de entonces se decidió custodiar el lugar contratando guardias de seguridad y es aquí donde su leyenda, su halo de misterio y los rumores de hechos extraños en su interior se acrecentaron.
La mayoría de los guardias renunciaron a las pocas semanas dando testimonios de extrañas sombras acechando entre las columnas, ruidos de pasos o gente corriendo, golpes en los vidrios o el sonido característico de alguien pisándolos, llantos y una curiosa niebla que los acompañaba en su interior.
Tal vez sea la simple sugestión de un guardia asustado pero el mito cobra fuerza cuando son varios los que atestiguan los mismos hechos y el rechazo a trabajar en ese lugar.
Estos relatos tienen puntos en común con otro lugar catalogado así en la ciudad, Villa Hortensia, donde los relatos de guardias de seguridad se multiplican con historias similares.
Los vecinos de la zona también comentan la presencia de extraños personajes. Lejos de simples vagabundos, entrando en su interior a altas horas de la noche.
Muchas veces se han encontrado pentagramas característicos de rituales de magia negra o satanismo dibujados con tiza sobre el piso como así también velas, objetos, animales muertos u ofrendas típicos de los rituales paganos.

Pero si estuvo muerto antes de nacer ¿porque habría de tener fenómenos paranormales o incluso ser lugar marcado para rituales?
Yendo un poco atrás en el tiempo pudimos constatar que en los años treinta, cuarenta, en la época de la Chicago argentina, funcionaba un cabaret donde personajes pesados del hampa y el mal vivir se reunían y ya exhaltados por el alcohol y los excesos, muchas veces las noches terminaban violentamente y en más de una ocasión en aquellas grescas la muerte hizo acto de presencia.

¿Simple sugestión? ¿Tierra maldita donde nada puede florecer? Sea lo que sea sin dudas, con su encanto particular, se ha convertido en un punto de referencia, mítico y curioso, del ya de por si extraño y singular Pichincha/Rosario Paranormal.

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