#Calma. ¿Por qué a veces nos tiembla un párpado?

by Federico Rey
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A casi todos nos sucedió alguna vez. De repente, el párpado de un ojo empieza a palpitar. Es una sensación incómoda que intentamos frenar instintivamente poniéndonos los dedos sobre el ojo. No suele tardar mucho en desaparecer. Y cuando lo hace, seguimos con nuestras labores como si nada hubiera pasado.

Está comprobado científicamente que son contracciones involuntarias de algunas fibras musculares del orbicular del párpado, el músculo encargado responsable de cerrar el ojo y parpadear, no son beneficiosos, pero tampoco hacen daño.

Cada contracción dura décimas de segundo, y se repiten rápidamente con una frecuencia de 1 a 4 por segundo. Algunos duran segundos, y en otros casos puede mantenerse días enteros, a esta manifestación del cuerpo la medicina lo llama fasciculaciones y no son contracciones eficaces, no son coordinadas y simultáneas, por eso el párpado no se cierra.

Frecuencia muy variable

Hay personas que nunca han tenido un episodio, otras que lo sienten tan solo una vez al año y otras una vez a la semana. Y a una misma personas hay temporadas que le ocurre varios días seguidos para a continuación no manifestarse durante largos periodos.

La intensidad también es variable. Algunas personas tienen una leve palpitación o un temblor imperceptible para los demás. Otros sufren contracciones tan acusadas que los demás pueden notarlo. Y hay casos en los que la visión se distorsiona.

El estrés y los estimulantes, como el café o algunas drogas, favorecen su aparición. Cuando se dan con más frecuencia de lo habitual (todos los días por ejemplo) suele estar vinculado con un periodo de más nerviosismo, depresión, angustia o ansiedad. Pero al tratar estos problemas de salud mental los temblores en el párpado suelen volver a su frecuencia normal.

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